
Chihuahua, Chih., Ante una ciudad que continúa expandiéndose y transformándose, el Municipio de Chihuahua presentó dos programas sectoriales que buscan ordenar el desarrollo urbano y proteger las zonas con valor histórico, artístico, arquitectónico y cultural. Sin embargo, uno de los principales retos será que estos documentos no se queden únicamente como diagnósticos o lineamientos y realmente tengan efectos sobre las decisiones que definirán el futuro de la capital.
Los programas plantean la necesidad de acercar a la población servicios, escuelas, centros de salud, parques y espacios de convivencia, además de establecer criterios para preservar inmuebles y zonas que forman parte de la identidad de Chihuahua. El problema es que el crecimiento de la ciudad también ha generado nuevos desarrollos y expansiones que pueden incrementar las distancias, presionar la infraestructura existente y modificar zonas con valor histórico.
Durante la presentación se explicó que los programas sectoriales están contemplados dentro de la Ley de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano, y que permiten regular acciones relacionadas con equipamiento, espacio público y patrimonio cultural. No obstante, queda como uno de los puntos centrales determinar hasta dónde sus disposiciones serán obligatorias y qué mecanismos existirán para impedir que futuros proyectos urbanos terminen contradiciendo lo establecido en estos instrumentos.
El riesgo, de no existir una aplicación efectiva, es que Chihuahua continúe creciendo hacia nuevas zonas mientras las áreas consolidadas enfrentan problemas de movilidad, falta de espacios públicos y presión sobre los servicios. A esto se suma la posibilidad de que la renovación urbana termine desplazando o alterando elementos arquitectónicos e históricos que los propios programas pretenden proteger.
La presentación reunió a representantes del Municipio, Congreso del Estado, Gobierno estatal e INAH, pero el verdadero desafío comenzará después del evento: que las reglas planteadas se conviertan en criterios que realmente condicionen permisos, obras y proyectos de desarrollo urbano. Más que presentar una visión de la ciudad para las próximas décadas, el reto será demostrar que esta visión tendrá capacidad para frenar decisiones que favorezcan un crecimiento desordenado y comprometan el patrimonio de Chihuahua.
Reportero: Ángel Solís




