
Chihuahua, Chih., Las interrupciones de energía eléctrica de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) que afectan la operación de los pozos de la Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS) se han disparado 377 por ciento en los últimos cinco años, situación que ya repercute directamente en el abasto de agua potable para la ciudad de Chihuahua.
De acuerdo con los registros de la JMAS, el promedio anual de cortes era de 622 interrupciones; sin embargo, durante 2025 se contabilizaron 2 mil 969 suspensiones del servicio eléctrico en instalaciones relacionadas con la extracción de agua.
La problemática ya había mostrado un incremento importante en 2024, cuando se registraron 2 mil 531 cortes, mientras que en los primeros siete meses de 2026 la cifra llegó a mil 958 interrupciones. De mantenerse esta tendencia, el organismo prevé que el número de cortes al cierre del año pueda superar el registrado durante 2025.
El presidente de la JMAS, Alan Falomir Sáenz, señaló que las fallas eléctricas representan un problema directo para el suministro de agua potable, debido a que cada interrupción obliga a detener temporalmente la operación de los pozos y reduce la cantidad de agua que puede incorporarse al sistema hidráulico de la capital.
El impacto no se limita al tiempo que permanece suspendido el servicio eléctrico, ya que los equipos requieren un periodo adicional para volver a operar y los tanques necesitan recuperar sus niveles, explicó el funcionario.
Como ejemplo, señaló que durante los días 12 y 20 de agosto se dejó de extraer alrededor de 15 millones de litros de agua debido a interrupciones eléctricas que afectaron a 99 pozos.
“Los dos días más críticos fueron el día 12 y el día 20”, explicó Falomir, al precisar que algunos de los pozos estuvieron fuera de operación durante media hora, mientras que otros registraron interrupciones de hasta dos horas y media.
La cantidad de agua que dejó de extraerse resulta relevante si se considera que la ciudad de Chihuahua requiere aproximadamente 4 mil 400 litros de agua por segundo para atender su demanda.
Falomir explicó que la JMAS mantiene un registro diario y mensual de las fallas eléctricas que afectan sus instalaciones, así como del volumen de agua que deja de extraerse cuando los pozos tienen que suspender operaciones.
Las consecuencias de estos cortes tampoco se distribuyen de manera uniforme en la ciudad. Las zonas más alejadas del sistema hidráulico, o aquellas que reciben el agua al final del proceso de llenado de los tanques, son las que pueden tardar más tiempo en recuperar una presión adecuada.
Entre los sectores que han resentido estas afectaciones se encuentran Ponce de León, Alamedas, Quinta Quijote, La Cantera y Caminos del Valle 3.
En particular, Alamedas y Quinta Quijote se encuentran entre las últimas zonas en recibir agua proveniente del sistema Chihuahua 2000, por lo que cualquier disminución en el nivel de los tanques puede traducirse en retrasos para recuperar el suministro y la presión en las viviendas.
Reportera: Melissa Piñón






