
Chihuahua.- En 1986, sobre la calle Ángel Trías 217, comenzó la historia de Birriería La Anita. En aquel entonces era un pequeño puesto de barbacoa donde los tacos se servían envueltos en papel. Lo que inició como el sueño de un matrimonio por salir adelante, hoy se ha convertido en una empresa familiar con seis sucursales, un food truck y tres salones de eventos, uno de ellos especializado en fiestas infantiles.
El negocio nació gracias al espíritu emprendedor de sus fundadores. Con estudios hasta sexto de primaria, el padre de familia decidió iniciar un negocio propio con el apoyo de su esposa, mientras cuidaban a su primera hija, Anita, quien dio nombre al establecimiento. El primer puesto se ubicó en la esquina de las calles Ángel Trías y Cuarta Vieja, donde actualmente se encuentra el Mercado Niños Héroes.
Aunque el crecimiento ha sido constante, la familia reconoce que el camino no ha estado libre de desafíos. Explican que la expansión de la ciudad cambió la dinámica comercial del Centro Histórico, donde antes se concentraba una mayor cantidad de clientes. A ello se sumó la llegada de una amplia competencia, situación que los ha obligado a innovar y diversificar su oferta sin perder la esencia con la que comenzaron.
Quien hoy continúa al frente del negocio recuerda que desde niño acompañaba a su padre todos los fines de semana. Mientras estudiaba la secundaria de lunes a viernes, los sábados y domingos comenzaba la jornada entre las cinco y las cinco y media de la mañana para abrir el local. Además de atender largas filas de clientes, participaban en servicios para eventos, por lo que en ocasiones regresaban a casa hasta cerca de la medianoche. Esos años, asegura, le enseñaron el valor del esfuerzo y la disciplina.
Más que las ventas, la principal enseñanza heredada por su padre ha sido el trato hacia quienes forman parte del equipo. Señala que los trabajadores son considerados parte de la familia que han construido a lo largo de cuatro décadas, una filosofía que, asegura, ha contribuido a mantener un ambiente laboral donde predominan el compañerismo y el respeto.
Continuar con este legado representa una gran responsabilidad para la familia. Recuerdan que sus abuelos enfrentaron tiempos de pobreza, incluso con dificultades para conseguir alimento, por lo que consideran que el crecimiento alcanzado es resultado de décadas de trabajo. De aquel pequeño puesto callejero surgió un negocio consolidado que hoy ofrece, además de la tradicional barbacoa de res y birria de borrego, una amplia variedad de platillos como tacos al pastor, bistec, hamburguesas, tortas, burritos, enchiladas, montados, quesibirrias, menudo y más.
A quienes han formado parte de la historia de Birriería La Anita, la familia les expresa un mensaje de agradecimiento. Reconocen el trabajo de colaboradores y excolaboradores que, con su esfuerzo, enseñanzas y dedicación, contribuyeron al crecimiento del negocio. Aseguran que cada experiencia compartida fortaleció a la empresa y reiteran que las puertas del establecimiento siempre estarán abiertas para quienes en algún momento formaron parte de esta historia.
Reportero – Angel Solís




