Estados Unidos., La reciente Estrategia de Seguridad Nacional del gobierno de Donald Trump ha encendido las alarmas entre los aliados europeos de Estados Unidos, al mostrar un alejamiento significativo de los principios que han definido la política exterior estadounidense durante décadas. El documento, de 33 páginas, describe un mundo principalmente desde una perspectiva económica, priorizando los acuerdos bilaterales y el nacionalismo económico por encima del multilateralismo y la promoción de la democracia.
Expertos señalan que la estrategia refleja las posturas más ideológicas del gobierno de Trump, marcando un giro en cómo Washington aborda las relaciones internacionales y priorizando los intereses económicos y estratégicos directos sobre las alianzas tradicionales.
La nueva estrategia también tiene implicaciones claras para América Latina. El documento reafirma la región como el “patio trasero” de Estados Unidos y sugiere un acercamiento más directo con gobiernos de derecha, mientras que omite prácticamente cualquier crítica hacia adversarios tradicionales como Rusia y China. Este cambio plantea preguntas sobre las prioridades de Washington en la región y la influencia que podría ejercer sobre los gobiernos latinoamericanos.
El giro hacia el nacionalismo económico y el énfasis en acuerdos bilaterales preocupa a los aliados europeos, que temen una menor cooperación en áreas de seguridad y comercio. La Estrategia de Seguridad Nacional de Trump revela un enfoque centrado en la competitividad económica y el poder geopolítico inmediato, dejando de lado décadas de promoción del multilateralismo y valores democráticos en la política exterior estadounidense.
