
Chihuahua, Chih., Tras tres años de retraso y un sobrecosto de más de 500 millones de pesos, el gobierno de Maria Eugenia Campos inauguró la tristemente célebre Torre Centinela, también conocida como la “Suavicrema del Norte”.
Durante el fastuoso evento, que costó al menos otros 10 millones de pesos, se planteó que ahora sí inicia por fin la estrategia de seguridad de la gobernadora, cinco años después del inicio de su gobierno, cuando apenas le queda un año su mandato y cuando Chihuahua se ha convertido en el estado más violento del país.
Aunque el edificio tiene aún muchas plantas sin equipar y no cumple función alguna, el gobierno de Chihuahua no tuvo más opción que inaugurarlo así como está, porque no tienen una sola obra que presumir y porque la gobernadora pedirá licencia en cualquier momento para encabezar la lista plurinominal del PAN a una diputación federal.
Este inconcluso edificio de oficinas costó más de 4 mil 700 millones, es decir, fue más caro que el Hospital General de Ciudad Juárez, el mejor del norte del país, que cuenta con casi 300 camas de hospital, más de 40 consultorios y 12 quirófanos, inaugurado hace poco más de un año por nuestra presidenta, Claudia Sheinbaum.
Con ese presupuesto, la gobernadora Maria Eugenia Campos pudo haber construido un nuevo hospital del mismo nivel en Chihuahua capital y hubiera sobrado dinero para construir un hospital más de unas 40 camas en Jiménez que además despresurizaría la carga hospitalaria de Parral o de Delicias. Pero eligió una torre de oficinas a sobreprecio.
No lo hizo por torpeza, lo hizo por interés, pues la empresa encargada de construir y equipar esta torre patrocinó cientos de millones de pesos su corrupta campaña electoral.
Maria Eugenia Campos no es solo una mala gobernante por sus declaraciones sin sentido, por su incapacidad de coordinarse con el Gobierno Federal o por su falta de resultados. Lo es también porque durante estos cinco años utilizó el poder para beneficiarse a sí misma, a sus familiares y a quienes pagaron su mansión dorada con una parte de todo lo robado.
Pero pronto, muy pronto, todo esto va a cambiar.





