
Por: Melissa Piñón
El restaurante La Casona se hizo protagonista durante una atención a medios de comunicación por parte de Rafael Loera y Anya Trevizo, después de las suposiciones sobre sus renuncias o de haber sido “renunciados” por una autoridad superior, además de las controversias que involucraban a la pareja.
Sin embargo, una gran incomodidad rodeaba a Anya, quien, entre gestos, nerviosismo y disociación, observaba a su esposo respondiendo preguntas, temiendo, tal vez, las refutaciones de los medios de comunicación.
Manos inquietas, pesadez al tragar saliva, mirada perdida; todas estas características presentaba Anya durante la conferencia. Ver solamente cómo su esposo respondía y estar nerviosa cuando mencionaban su nombre. Cabe agregar que, en algunas preguntas dirigidas hacia ella, Rafael Loera también contestaba.
No es fácil, en pareja, enfrentar problemas. Ahora, siendo algo mediático y público, es claro que temen decir algo que pueda malinterpretarse y, más aún, en un momento en el que se busca posicionar a su esposo como alcalde de la capital. No obstante, no existe una malinterpretación de la actitud de la gobernadora con la que, hasta ese momento, era su secretaria.
Trevizo mencionó que, trabajando en Palacio de Gobierno, existen momentos tensos donde todos se encuentran exaltados o estresados. Pero, ¿deberíamos soportar ese tipo de actitudes solo porque existe estrés?
El camino hacia la aspiración de Rafael Loera como presidente municipal se ha puesto difícil para él y, con él, también para su pareja.






