Ciudad de México., La Presidencia de la República de México emitió un posicionamiento detallado tras los recientes hechos ocurridos en Venezuela, donde se registró una intervención directa por parte del gobierno de Estados Unidos que derivó en la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, así como en la pérdida de vidas humanas. México reiteró su postura histórica y firme de rechazar cualquier intervención en los asuntos internos de otros países.
El gobierno mexicano destacó que la soberanía y la autodeterminación de los pueblos son principios fundamentales que no admiten ambigüedades. Solo las naciones tienen el derecho de decidir su modelo político, económico y social, ejercer control sobre sus recursos y definir libremente su forma de gobierno. Este principio se encuentra consagrado en la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos y respaldado por la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional.
En su posicionamiento, México subrayó que la intervención unilateral y la invasión no pueden formar parte de las relaciones internacionales del siglo XXI. La cooperación económica, la inversión productiva, la innovación, la educación y el bienestar social son los elementos que deben guiar la competencia global. El país enfatizó la necesidad de construir una visión continental basada en el respeto mutuo, la integración económica y el desarrollo sostenible.
La Presidencia también recordó la importancia de la cooperación responsable en temas de seguridad y combate a la delincuencia organizada. México y Estados Unidos han establecido un entendimiento basado en respeto a la soberanía, responsabilidad compartida, confianza mutua y cooperación sin subordinación, especialmente para enfrentar el tráfico de drogas y el impacto del consumo de fentanilo. Asimismo, se destacó la reducción del homicidio doloso y la incautación de drogas en el país como resultado de estas políticas.
Finalmente, el gobierno reafirmó que México es un país libre e independiente, comprometido con la paz, la justicia y la cooperación internacional, pero sin permitir subordinación ni intervenciones externas. La defensa de la soberanía y el respeto a la autodeterminación continúan siendo principios esenciales de la política exterior mexicana.
