Estados Unidos., El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha intensificado su atención hacia Sudamérica durante su segundo mandato, adoptando estrategias políticas, económicas y militares que marcan un cambio notable respecto a su gestión anterior. En los últimos meses, el mandatario ha ordenado operativos en el Caribe, impuesto sanciones a Brasil y otorgado apoyo financiero a Argentina, con el argumento de fortalecer el control estadounidense en la región.
Uno de los movimientos más polémicos fue el despliegue de fuerzas militares en el sur del Caribe, acompañado de bombardeos frente a las costas de Venezuela y Colombia. Según Trump, estas acciones buscan frenar el tráfico de drogas, aunque no se han presentado pruebas concretas sobre los objetivos atacados ni los resultados de dichos operativos.

En el ámbito económico, el mandatario reavivó tensiones con Brasil al imponer un arancel del 50% sobre sus exportaciones, medida que, de acuerdo con analistas, tiene como propósito presionar al gobierno brasileño para evitar que el expresidente Jair Bolsonaro enfrente un juicio por intento de golpe de Estado. Esta decisión ha sido interpretada como una maniobra política que refuerza los lazos entre ambos líderes y amplía la influencia estadounidense en el Cono Sur.
Asimismo, Trump ha mostrado un respaldo inusual a Argentina al otorgar un préstamo de 20 mil millones de dólares al gobierno de Javier Milei antes de las recientes elecciones legislativas. El gesto fue visto como un apoyo directo al mandatario argentino, a quien Trump felicitó públicamente por su triunfo electoral y con quien comparte una visión económica liberal y antiglobalista.
Con estas acciones, el gobierno estadounidense busca reposicionarse como un actor clave en la política sudamericana, una región que había quedado fuera del foco de Washington durante las administraciones anteriores. Según expertos, esta nueva estrategia refleja un intento de contrarrestar la creciente influencia de China y Rusia en América Latina y asegurar aliados ideológicos que respalden la agenda internacional de Trump.
