
Chihuahua, Chih., La noche del sábado 22 de septiembre de 1990, una intensa tromba azotó la capital del estado y provocó una de las tragedias naturales más recordadas por los chihuahuenses, dejando a su paso muertes, viviendas destruidas, calles convertidas en ríos y cientos de familias damnificadas.
El fenómeno, conocido por muchos como el “Sábado Negro”, provocó que los arroyos que atraviesan distintos sectores de la ciudad se desbordaran y que el agua avanzara con fuerza por calles y colonias.
De acuerdo con el Atlas de Peligros Naturales del Estado de Chihuahua, la tromba ocasionó afectaciones en colonias del norte como Las Granjas, Villa Nueva, Revolución y Nombre de Dios. El documento registra 98 personas fallecidas, 224 lesionadas, 247 damnificadas y alrededor de 60 mil habitantes afectados, además del derrumbe de 375 viviendas.
Sin embargo, archivos periodísticos posteriores reportan cifras distintas: 47 personas fallecidas, 10 desaparecidas, más de 12 mil damnificados, mil 360 viviendas destruidas y otras 740 con daños parciales.
La lluvia provocó el desbordamiento de diversos cauces, entre ellos los arroyos La Manteca, La Galera, La Cantera y el Mimbre. En algunas zonas, la corriente alcanzó niveles capaces de arrastrar vehículos, muebles y viviendas completas.
Colonias como Pacífico, Villa, Revolución, Las Granjas, Rosario, Santa Rita, Francisco Villa y otras zonas de la ciudad quedaron severamente afectadas. Testimonios recopilados años después describen viviendas inundadas prácticamente hasta los techos y familias que tuvieron que buscar refugio en azoteas o vehículos.
La tragedia también evidenció los riesgos relacionados con el crecimiento urbano y la ocupación o modificación de cauces naturales. Crónicas posteriores señalaron que algunas viviendas y vialidades se encontraban cerca o incluso sobre zonas por donde históricamente circulaba el agua.
Más allá de las pérdidas materiales, la tromba dejó una profunda huella en la memoria de la capital. Para muchos habitantes, aquella noche representó un punto de quiebre en la manera de entender los riesgos de las lluvias y la necesidad de contar con mecanismos de prevención y respuesta ante emergencias.
Años después, autoridades estatales han continuado recordando a las víctimas de la tromba del 22 de septiembre de 1990 dentro de los actos de conmemoración del Día Nacional de Protección Civil. El propio Gobierno de Chihuahua ha señalado que aquel acontecimiento impulsó una mayor conciencia sobre la prevención y que el Sistema Estatal de Protección Civil fue creado en 1994.
A 36 años de aquella noche, la tromba de 1990 permanece como uno de los episodios que transformaron la memoria colectiva de Chihuahua y que dejaron como enseñanza la importancia de conocer los cauces, atender los riesgos y fortalecer la cultura de protección civil.
Reportera: Melissa Piñón





