
Chihuahua, Chih., La Catedral Metropolitana de Chihuahua guarda una cicatriz de guerra que pocos chihuahuenses conocen, una de sus campanas principales aún conserva el enorme daño provocado por una bala de cañón disparada hace más de 150 años.
El impacto ocurrió el 25 de marzo de 1866, durante la lucha contra las fuerzas imperialistas francesas que ocupaban la ciudad. De acuerdo con registros históricos, tropas republicanas dirigidas por Luis Terrazas ordenaron atacar posiciones enemigas ubicadas cerca de la Catedral.

Según la historia, el jefe de artillería Platón Sánchez ordenó realizar el disparo y el artillero Brígido Chavira lanzó una bala de cañón desde las inmediaciones del actual Parque Lerdo. El proyectil entró entre los arcos de la torre y golpeó directamente la campana mayor, arrancándole un gran fragmento.
El estruendo habría provocado pánico entre los soldados atrincherados en el lugar, quienes finalmente se rindieron o escaparon. Desde entonces, la campana quedó marcada como símbolo de la resistencia republicana en Chihuahua.
La pieza sigue colgada en una de las torres de la Catedral y actualmente es considerada patrimonio histórico. Incluso hubo intentos de fundirla hace más de un siglo, pero autoridades y defensores del patrimonio evitaron que desapareciera.
Hoy, miles de personas pasan diariamente frente a la Catedral sin saber que una de sus campanas conserva la huella de una batalla que marcó la historia de Chihuahua.
Reportero: Angel Solis




