
Chihuahua, Chih., Frente al crecimiento de los casos de violencia familiar, particularmente en Cuauhtémoc, los mecanismos de mediación enfrentan una limitación clara: cuando existe violencia, estos procesos no pueden utilizarse como una vía para resolver el conflicto, por lo que la atención debe trasladarse a otras instancias.
Durante la presentación del Segundo Congreso Nacional de Mediación Tres Culturas, se reconoció que la violencia familiar continúa representando un problema que llega hasta las instancias penales, mientras que la mediación únicamente puede intervenir en etapas preventivas y en conflictos donde no exista violencia.
Ante este escenario, la estrategia planteada se concentra en las instituciones donde comienzan a formarse las relaciones sociales: familia, escuela y comunidad. Entre las acciones mencionadas se encuentra un programa de intervención escolar para enseñar a menores y adolescentes herramientas para gestionar conflictos, así como la capacitación de padres como mediadores dentro de los planteles.
Sin embargo, estas medidas tienen como principal reto demostrar que pueden evitar que los conflictos terminen convirtiéndose en episodios de violencia. La capacitación y prevención pueden atender factores tempranos, pero no sustituyen la intervención de las autoridades cuando la violencia ya está presente.
También se planteó recurrir a mecanismos de justicia restaurativa para trabajar con familias afectadas, aunque se aclaró que no se trata de utilizar la mediación para casos de violencia familiar. El desafío, por tanto, permanece en lograr que estas herramientas funcionen antes de que los conflictos escalen y terminen nuevamente en las estadísticas de violencia y en los procesos penales.
Reportero: Ángel Solís





