
Chihuahua, Chih., La Dirección de Seguridad Pública Municipal (DSPM) reconoció que la presión de la labor policial puede generar graves afectaciones a la salud mental de sus elementos, pero nuevamente dejó sin cifras concretas la dimensión del problema y los resultados de las acciones implementadas para atenderlo.
El comisario Julio Salas recordó el caso de una policía que intentó quitarse la vida hace aproximadamente dos o tres años y que posteriormente falleció a consecuencia de las lesiones. El funcionario admitió que este tipo de situaciones golpean fuertemente a la corporación y reconoció que los agentes cargan con las experiencias que enfrentan diariamente en las calles.
Salas describió la labor policial como “súper complicada” y reconoció que muchos elementos creen que pueden soportar todo lo que viven bajo una especie de imagen de “superhéroes”, cuando en realidad son personas que también requieren atención y espacios para desahogarse.
El reconocimiento, sin embargo, contrasta con la falta de información sobre qué tan extendida está esta problemática dentro de la corporación. Aunque el comisario aseguró que actualmente existen siete psicólogos permanentes para atender a policías y bomberos, no informó cuántos elementos han requerido apoyo, cuántos han sido canalizados ni cuántos reciben actualmente seguimiento profesional.
Tampoco se dieron a conocer cifras sobre los resultados de los programas de prevención ni se explicó si la corporación cuenta con indicadores para detectar oportunamente a elementos que presenten depresión, ansiedad, estrés postraumático u otras afectaciones relacionadas con su trabajo.
Ante la resistencia que algunos policías pueden tener para buscar ayuda, Salas llamó a los elementos a confiar en el personal de psicología y acercarse a sus mandos para ser canalizados. También mencionó el respaldo de Ficosec y otras áreas que ofrecen atención psicológica.
Pero más allá de asegurar que “las herramientas las tenemos ahorita en todas partes”, la corporación mantiene pendiente explicar si esas herramientas realmente están llegando a quienes las necesitan y qué tan efectiva ha sido la atención.
El caso reconocido por el propio comisario evidencia que la salud mental de los policías no puede reducirse únicamente a tener psicólogos disponibles. La exposición constante a situaciones violentas, la presión laboral y la dificultad para pedir ayuda requieren mecanismos de prevención, detección y seguimiento que permitan intervenir antes de que una crisis termine en una tragedia.
Reportero: Ángel Solís




