
Chihuahua, Chih., A pesar de que los organizadores del Segundo Congreso Nacional de Mediación Tres Culturas presumen que la edición anterior permitió generar mayor confianza ciudadana, no presentaron cifras que permitan medir cuántos conflictos fueron realmente resueltos mediante estos mecanismos.
Durante la presentación se reconoció que los principales asuntos que llegan a mediación están relacionados con disputas por agua, tierras, herencias y delimitación de propiedades, problemas que continúan generando conflictos en distintas regiones del estado. Sin embargo, al ser cuestionados sobre casos exitosos de la edición anterior, la respuesta se concentró en hablar de sensibilización y acercamiento, sin exhibir resultados cuantificables.
Como principal ejemplo se mencionó a la comunidad menonita, de la que aseguraron que ahora existe una mayor disposición para acudir a mecanismos alternativos y privilegiar el diálogo. No obstante, tampoco se precisó cuántos integrantes o casos concretos fueron atendidos, cuántos acuerdos se alcanzaron ni qué conflictos lograron evitar un proceso judicial.
La falta de estos datos deja una pregunta pendiente: ¿qué cambió realmente después del primer Congreso? Más allá de talleres, conferencias y discursos sobre la cultura de la paz, no se expusieron indicadores que permitan conocer el impacto real de estas actividades en la solución de conflictos.
Mientras se prepara una segunda edición, el reto no parece estar únicamente en convencer a la ciudadanía de utilizar la mediación, sino en demostrar con resultados cuántos problemas se han resuelto, cuántos acuerdos se han cumplido y cuánto se ha logrado reducir la carga de conflictos que terminan en tribunales.
Reportero: Ángel Solís






