Costa Rica., La victoria de Laura Fernández en las elecciones presidenciales de Costa Rica marca la llegada al poder de una figura alineada con el actual gobierno y confirma la continuidad de la gestión encabezada por el presidente saliente Rodrigo Chaves. La candidata de derecha se impuso en los comicios y asumirá el cargo con un discurso centrado en el combate al crimen organizado y la estabilidad de las políticas públicas vigentes.
Tras conocerse los resultados finales, Fernández aseguró que durante los próximos cuatro años dará seguimiento al legado de su antecesor, dejando claro que no impulsará cambios de fondo en la orientación del gobierno. Esta postura ha generado inquietud en sectores de la oposición, que han advertido sobre el riesgo de un rumbo autoritario, especialmente por los constantes enfrentamientos que Chaves mantuvo con el Congreso, el Poder Judicial, el Tribunal Supremo de Elecciones y medios de comunicación críticos.
La nueva presidenta, de 39 años y licenciada en Ciencias Políticas, llega al máximo cargo tras haber ocupado puestos clave en la administración saliente, como ministra de la Presidencia y de Planificación y Política Económica. Su trayectoria en el sector público se remonta a 2010, lo que le permitió consolidar un perfil técnico y político dentro del oficialismo.
Entre sus principales objetivos, Fernández manifestó su aspiración de que su fuerza política alcance al menos 40 de las 57 curules en la Asamblea Legislativa, lo que facilitaría la aprobación de las reformas que el gobierno considere prioritarias. Este planteamiento refuerza la idea de una gestión con amplio control político en el ámbito legislativo.
Durante la campaña, su vida personal también fue parte del discurso público. Originaria de Puntarenas, se presentó como madre y esposa, resaltando una vida cotidiana similar a la de muchas mujeres costarricenses. En la etapa final del proceso electoral, las encuestas ya la colocaban como favorita frente a otros 19 candidatos, con la meta de superar el 40 por ciento de los votos necesarios para evitar una segunda vuelta, objetivo que finalmente consiguió.
