Chihuahua, Chih., En Chihuahua, la desigualdad social no se limita a la falta de ingresos, educación o servicios básicos, sino que también se manifiesta en barreras menos visibles que afectan el ejercicio de los derechos. Una de estas barreras es el acceso a información pública clara y comprensible sobre programas y acciones gubernamentales diseñados para reducir estas desigualdades. Cuando la información es confusa o técnica, los apoyos sociales pierden su efectividad.
Para que las políticas de desarrollo social cumplan su propósito, es fundamental que las personas destinatarias de los programas puedan conocer, entender y utilizar la información que les permite acceder a los beneficios. Sin comprensión, no es posible ejercer derechos ni participar activamente, lo que limita la igualdad de oportunidades y reproduce la exclusión social que estas políticas buscan eliminar.
En la práctica, la complejidad del lenguaje administrativo y jurídico dificulta la comprensión de los programas sociales. Requisitos, procedimientos, plazos, reglas de operación y beneficios suelen presentarse en términos técnicos que resultan inaccesibles para gran parte de la población, especialmente quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad. Esto reduce significativamente la posibilidad de acceder a apoyos públicos de manera efectiva y justa.
Incorporar el principio de lenguaje claro, sencillo y accesible en la política de desarrollo social y humano permitiría fortalecer la relación entre el Estado y la ciudadanía. Un lenguaje comprensible no solo facilita el acceso a los programas, sino que también promueve la transparencia, la confianza institucional y la participación informada de la población beneficiaria. Garantizar información clara es, por tanto, un paso indispensable para que los derechos sociales se ejerzan plenamente y para que las políticas públicas cumplan su función transformadora.
