
Durante muchos años seguramente casi todas y todos hemos escuchado la frase, Por el bien de todos, Primero los pobres, para algunos podrá ser un slogan más de la política, pero para millones de mexicanas y mexicanos y me incluyo, ha sido el motor del movimiento, lo que nos permitió recuperar la esperanza de un México mejor donde nadie se quede atrás y que nadie se quede fuera.
Esa esperanza se cristalizó en 2018 con el triunfo del pueblo y se refrendó en 2024 con el segundo piso de la cuarta transformación, y en apenas 8 años se han avanzado pasos gigantescos en la dirección correcta y como bien lo expresó la PresidentA en su II Informe: “Es una nueva manera de entender al Estado, no como espectador de las desigualdades, sino como instrumento de justicia. Y quizá ahí se encuentra una de las mayores transformaciones de nuestro tiempo: haber convertido el amor en política pública, y la política pública en derechos que le pertenecen al pueblo de México”
Y esa política de derechos es una pensión para un adulto mayor, una beca para un estudiante o un apoyo para quien trabaja la tierra no son concesiones del poder, sino mecanismos para lograr el bien de todos, volteando a ver de manera prioritaria a los que menos tienen.
Veamos algunos datos que ilustran esa política de derechos:
Al cierre de 2026, los Programas para el Bienestar llegarán a 42 millones 860 mil 296 derechohabientes, con una inversión histórica de un billón de pesos destinados directamente al bienestar de la gente.
Así, por ejemplo, 13 millones 788 mil adultos mayores reciben una Pensión de 6 mil 400 pesos bimestrales, 2 millones 873 mil mujeres de 60 a 64 años cuentan con Pensión Mujeres Bienestar, como reconocimiento a toda una vida de trabajo y cuidados.
Adicional a lo anterior, 2 millones de personas con discapacidad reciben un apoyo permanente de 3 mil 300 pesos bimestrales. Medio millón de jóvenes participan en Jóvenes Construyendo el Futuro. 300 mil niñas y niños de madres trabajadoras de familias reciben atenciones y cuidado.
Hasta aquí los datos, la reflexión es de ustedes ¿de verdad esta nueva forma de gobernar en realidad genera bienestar para los pobres?, es decir todo ese presupuesto que antes se iba por el caño de la corrupción ¿si saca a la gente de la pobreza? o es una mera gastadera de dinero sin razón como dicen los malquerientes de la 4T.
Estoy seguro de que millones pensaran como yo, claro que estamos mejor después de López Obrador, claro que estamos mejor con la PresidentA Claudia, si, falta por hacer, pero vamos bien y claro que, por el Bien de Todos, Primero los Pobres.
p.d. Bienvenida a Chihuahua PresidentA!







