
Si te interesa acudir a un nuevo antro en Chihuahua, aquí va la recomendación: “Elayun”, ubicado (comentan) justo en el Palacio Municipal. Si salen dos, entra uno. Y eso, claro, si seguridad lo autoriza. Porque al parecer el acceso a una sesión pública ahora es extremadamente restringido.
Lo más reciente ocurrió en sesión de Cabildo bajo la administración del alcalde Marco Bonilla. Cadena en las escaleras, control de ingreso y mensajes por radio anunciando que ya no pasaba nadie, ni siquiera medios. El argumento de un colaborador municipal fue que era una indicación de Protección Civil para prevenir riesgos.
No es la primera vez que el acceso se convierte en tema. En meses anteriores, un periodista fue retirado y el Salón Consistorial terminó cerrado. Se señaló que la instrucción vino de “Nachito” Ávila, identificado por los medios como “El pipope”, Hoy el patrón parece repetirse, nadie entra sin visto bueno de la seguridad del Ayuntamiento. Como si la deliberación pública requiriera lista de invitados.
El Cabildo no es zona VIP. Es un órgano público. Y cuando las reglas cambian en la puerta, cuando primero es “nadie pasa” y después “siempre sí, pero solo algunos”, el mensaje que se proyecta no es prevención, es cerrazón. Si la intención es cuidar el orden, que haya protocolos claros y permanentes. Porque gobernar no es administrar accesos como si fuera antro; es garantizar transparencia sin filtros selectivos.





