
Satevó, Chih., Productores de miel en Satevó enfrentan los efectos de la sequía que ha persistido en la región durante los últimos cinco años, situación que ha impactado directamente en la producción apícola y obligado a modificar sus métodos de alimentación para las abejas.
De acuerdo con el apicultor Cristin Borunda, la disminución en la producción alcanza hasta un 10 por ciento, lo que ha llevado a sustituir el polen natural por azúcares procesados para mantener vivas a las colmenas. A pesar de este cambio, aseguró que la calidad y el sabor de la miel no se han visto afectados.
En esta región, más de 300 colmenas producen hasta ocho litros de miel cada una por temporada, un producto que no solo se comercializa a nivel local, sino que también se exporta a mercados internacionales como Estados Unidos y Europa.
Uno de los principales puntos de producción se encuentra en la comunidad de San Onofre, donde familias dedicadas a la apicultura han logrado sostener esta actividad por generaciones, enfrentando condiciones adversas para preservar a las abejas y su papel en la polinización.
A pesar de los retos, los apicultores continúan trabajando para mantener la producción y el sustento económico que representa esta actividad, adaptándose a las condiciones climáticas y reforzando el cuidado de las colmenas en un entorno cada vez más seco.




