
Chihuahua. – El incremento en los precios de los combustibles comienza a perfilarse como un factor de presión para el funcionamiento del municipio de Chihuahua, particularmente en áreas operativas como recolección de basura, mantenimiento urbano y obra pública, que dependen directamente del consumo diario de diésel y gasolina.
Aunque el alcalde Marco Bonilla reconoció que el aumento tendrá impacto en estas áreas, también admitió que no existe aún una cuantificación oficial del efecto financiero. Esta falta de estimación ocurre pese a que el gasto en combustibles dentro de los municipios es un componente predecible del presupuesto operativo.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, los gobiernos municipales destinan en promedio entre el 8% y el 15% de su gasto operativo a combustibles y mantenimiento vehicular, especialmente en ciudades con alta dispersión urbana como Chihuahua. Esto implica que cualquier variación en precios tiene un impacto inmediato y medible.
Además, informes de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público indican que el precio de los combustibles en el país no depende exclusivamente de factores internacionales, sino también de decisiones fiscales internas como el ajuste al IEPS, lo que sugiere que el impacto puede ser parcialmente amortiguado o anticipado.
En este contexto, la ausencia de proyecciones por parte del municipio deja abierta la interrogante sobre el nivel de preparación financiera ante un escenario que, más que inesperado, forma parte de la volatilidad constante del mercado energético.




