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Chihuahua, Chih., La polémica protagonizada por el ex alcalde de Chihuahua y aspirante del PAN a la gubernatura, Marco Bonilla Mendoza, tomó un nuevo giro luego de que ciudadanos retomaran su propia expresión, “¡A chingar su madre!”, para cuestionar los principales problemas que dejó sin resolver durante su administración municipal.
Hace unos días, durante una entrevista realizada por el periodista Aarón Aragón, de Chiwas News, Bonilla reaccionó de manera agresiva ante los cuestionamientos sobre la crisis interna del PAN y el caso del ex fiscal César Jáuregui, cuya detención ha provocado una profunda confrontación política en Chihuahua.
En lugar de aclarar los señalamientos sobre el papel de la gobernadora Maru Campos en los acontecimientos relacionados con la detención de Jáuregui, Bonilla arremetió contra Morena utilizando una expresión altisonante que rápidamente generó controversia.
Sin embargo, la misma expresión que Bonilla utilizó para atacar a sus adversarios políticos ahora fue recuperada en un video ciudadano para recordarle los pendientes de su propia administración.
En la grabación, los reclamos sobre los problemas de la capital se acompañan de la misma expresión utilizada por el panista:
¿El nuevo relleno sanitario que prometió y no construyó? ¡A chingar su madre!
¿Las familias afectadas de Monte Xenit que siguen reclamando soluciones? ¡A chingar su madre!
¿Los baches y el deterioro de las calles de Chihuahua? ¡A chingar su madre!
¿Los problemas de infraestructura y servicios públicos que afectan diariamente a los capitalinos? ¡A chingar su madre!
El video utiliza las propias palabras del aspirante panista para cuestionar las prioridades de una administración que concluyó entre controversias por proyectos inconclusos, reclamos vecinales y problemas de infraestructura urbana.
La controversia también ha generado críticas por el carácter misógino que se atribuye a la expresión utilizada por Bonilla, particularmente por recurrir a la figura materna como objeto de insulto y humillación.
La contradicción ha llamado especialmente la atención porque Marco Bonilla se presenta públicamente como defensor de la familia, los valores tradicionales y las buenas costumbres, mientras que ante los cuestionamientos de la prensa recurrió a una expresión ofensiva que resulta difícil de conciliar con el discurso que promueve desde Acción Nacional.
Las críticas plantean una pregunta sobre la congruencia del aspirante panista: ¿cómo pretende presentarse como defensor de las familias de Chihuahua cuando utiliza públicamente expresiones que algunos sectores consideran misóginas y ofensivas?
Entre los asuntos que ciudadanos le recuerdan destaca el nuevo relleno sanitario metropolitano, uno de los principales compromisos de su administración que permanece sin concretarse, así como la problemática de Monte Xenit, donde familias afectadas por fallas estructurales en sus viviendas han reclamado soluciones.
A ello se suman las inconformidades por el deterioro de las vialidades, los baches y otros problemas de infraestructura que continúan afectando a distintas colonias de Chihuahua.
La polémica ocurre, además, en medio de una profunda crisis política dentro del PAN de Chihuahua, agravada por la detención del exfiscal César Jáuregui y los cuestionamientos sobre las decisiones de la gobernadora Maru Campos.
Mientras Bonilla ha concentrado sus declaraciones en confrontar al Gobierno federal y a Morena, persisten las preguntas sobre la actuación del Gobierno del Estado en el caso Jáuregui y sobre los resultados de su propia administración municipal.
El contraste que plantea el video es contundente: Bonilla exige respuestas al Gobierno federal, mientras ciudadanos le reclaman respuestas por los problemas que dejó en Chihuahua.
Las críticas también han puesto sobre la mesa el comportamiento público del aspirante panista y la responsabilidad de quienes pretenden gobernar el estado de mantener una actitud de respeto ante los cuestionamientos de la prensa y la ciudadanía.
La discusión ha dejado de centrarse exclusivamente en el insulto para trasladarse a un asunto de mayor fondo: la congruencia entre el discurso de defensa de la familia que promueve Marco Bonilla y los resultados que dejó al frente de la Presidencia Municipal.
Porque los insultos pueden generar titulares, pero no construyen rellenos sanitarios, no reparan viviendas y tampoco tapan los baches.




