
Chihuahua, Chih.- La Plaza Merino es uno de los espacios públicos más antiguos de la capital, cuyo origen se remonta a 1709, año de la fundación de Chihuahua. A lo largo de más de tres siglos, este lugar ha pasado por distintas etapas, desde ser un punto de encuentro comercial hasta convertirse en escenario de ejecuciones públicas.
En sus inicios, el espacio fue conocido como Plaza de Trasviña, debido a que el sargento mayor Juan Antonio Trasviña y Retes cedió los terrenos para la fundación de la ciudad y construyó su vivienda cerca de la iglesia parroquial, dejando un área libre para uso público. Tras su muerte, en 1724, el lugar pasó a ser conocido popularmente como Plazuela de los Uranga, por la familia que heredó sus propiedades.
Uno de los episodios más oscuros de su historia ocurrió en 1785, cuando el Ayuntamiento instaló una horca pública para ejecutar a personas condenadas a la pena capital. Años después, en 1797, la plaza también comenzó a funcionar como tianguis, con autorización para que comerciantes de poblaciones cercanas acudieran los días 1 y 15 de cada mes a vender sus productos, actividad que se mantuvo hasta 1810.
Después de la Independencia de México, los terrenos cercanos fueron cedidos al Ayuntamiento, que estableció formalmente el Parián y nombró al lugar Plaza de los Portales de Hidalgo. Fue hasta 1873 cuando recibió el nombre de Plaza Merino, en honor al coronel José Merino, quien murió el 17 de julio de 1872 durante la batalla de Tabalaopa, mientras combatía a los rebeldes porfiristas.




