
Chihuahua, Chih.- Durante la Guerra de Reforma, en 1860, un ejército procedente de Durango invadió Chihuahua y obligó a la Guardia Nacional chihuahuense a abandonar la capital, que terminó bajo el control de las fuerzas conservadoras. En un intento por recuperar el territorio, un grupo de combatientes locales se enfrentó al ejército invasor en los Jardines del Mortero, ubicados en lo que actualmente es la calle Matamoros, en la colonia del Santuario, antes de descender hacia la avenida Teófilo Borunda.
Superados en número, los defensores de Chihuahua sufrieron una desbandada que puso en riesgo la supervivencia de sus fuerzas. Sin embargo, la resistencia de 86 rifleros resultó determinante para evitar una derrota total, al permanecer atrincherados durante 16 horas a orillas del río Chuvíscar, donde contuvieron el avance de la caballería y la infantería de Durango.
La resistencia permitió al entonces gobernador Luis Terrazas reorganizar a las fuerzas chihuahuenses y preparar una nueva ofensiva. Días después, los combatientes locales lograron recuperar la capital, poniendo fin al control conservador y convirtiendo aquel episodio en un pasaje de la historia militar de Chihuahua.




