
Andrea Chávez fue nombrada coordinadora de la 4T en Ciudad Juárez en medio de la necesidad de Morena de cerrar filas con Cruz Pérez Cuéllar. El movimiento busca evitar que las diferencias internas terminen pesando más que el proyecto político que pretenden construir rumbo a 2027. La operación política ya empezó y la prioridad parece ser que los grupos dejen de pelearse entre ellos.
Pero Andrea no llegó a pedir disculpas ni a fingir que está encantada con todo lo ocurrido. Su mensaje sobre que el tiempo y el pueblo dirán si las decisiones fueron justas o injustas tiene destinatarios. También los tiene cuando habla de trabajar con las bases y no solamente con las dirigencias. Aceptó la responsabilidad, pero no entregó su criterio político.
Eso puede ser saludable para Morena. La unidad no debería consistir en que una dirigencia tome una decisión y todos los demás tengan que aplaudirla. Si Andrea realmente quiere recuperar la confianza de la militancia, tendrá que escuchar a quienes llevan años trabajando en territorio. Y si Cruz quiere construir junto a ella, tendrá que entender que la unidad también implica ceder espacios y dejar atrás los pleitos internos.
Andrea Domínguez Anguiano salió públicamente a denunciar una presunta persecución después de su salida de la Feria de Santa Rita y responsabilizó de manera directa a Maru Campos, Manuel Campos y otros funcionarios dónde hasta Santiago de la Peña salió raspado además de personajes cercanos al Gobierno del Estado. También habló de amenazas, violencia y el ingreso de personas armadas a su domicilio.
Domínguez sostiene que se negó a participar en situaciones que consideraba irregulares y que, después de eso, comenzaron los problemas, alrededor de la Feria ya existían cuestionamientos administrativos y financieros, además de una investigación de la Secretaría de la Función Pública y francamente esto no sorprende pues si nos vamos a la familia de Maru Campos, hasta el rector tiene gran cola que le pisen ya vimos las condiciones de la UACH y las manifestaciones estudiantiles, pero esa es otra historia.
Lo más delicado es que la exdirectiva afirma que buscó acudir a la Fiscalía y que no encontró el respaldo que esperaba. Si una mujer está diciendo que teme por su vida y que las instituciones no la escuchan, el Gobierno del Estado debería ser el primero en exigir una investigación independiente y transparente. De lo contrario, el mensaje para cualquier ciudadano que quiera denunciar al poder es terrible, en Chihuahua, enfrentarte a los de arriba podría salirte muy caro.
Marco Bonilla dejó al fin el Gobierno Municipal y seguramente comenzará la etapa de los balances oficiales, las fotografías de despedida y los discursos sobre todo lo que supuestamente se logró. Pero Chihuahua no necesita otro video de propaganda. Necesita revisar qué hizo realmente esta administración con el dinero y el patrimonio de la ciudad.
El relleno sanitario quedó como una de las grandes promesas que nunca terminó de resolverse; las decisiones sobre vialidades y espacios públicos generaron cuestionamientos; y los contratos y relaciones con empresarios como Alsuper y personajes políticos también forman parte de una administración que merece ser revisada con lupa. No basta con decir que se trabajó, hay que revisar cuánto costó, quién ganó y qué recibió Chihuahua a cambio.
Y está también el asunto de sus ingresos. Bonilla dijo que gana más de 200 mil pesos mensuales y que sus asesorías pueden llevarlo hasta el doble. Si esas cantidades son reales, que se expliquen con documentos y que cuadren con sus declaraciones patrimoniales. Un funcionario tiene derecho a ganar por su trabajo, pero la ciudadanía tiene derecho a saber cómo se construye una fortuna mientras se ocupa un cargo público. La transparencia no se presume, se demuestra y luego no quiere que hagan memes cuando el es un meme andante.







