
En este mismo espacio editorial hace apenas una semana me permití escribir un artículo que titulé ¿Primero los Pobres?, afortunadamente, varias personas lo leyeron y me hicieron el enorme favor de comentar sobre el mismo, desde luego que no todas estuvieron de acuerdo en lo que opiné y no pasa nada, justo de eso se trata, de generar debate e intercambio de ideas, además nunca he tenido miedo de las palabras.
El caso es que en uno de los comentarios que me hicieron opinaba su autor que no por tantos programas sociales podíamos decir que valió la pena la llegada de la 4T y que la economía estaba igual o peor que antes, y me pedía información distinta para reafirmar mis dichos y pues decidí, con todo respeto, contestar en el mismo espacio, pero ahora abordando el tema del salario.
Así pues y revisando datos me tope con algo a lo que se le ha dado realmente poca difusión, no obstante, su importancia dentro de ese cambio estructural que está viviendo nuestro país, como sabemos, el salario mínimo en México antes del gobierno del presidente AMLO era de apenas 88 pesos al día, para 2026 ya es de 315.04 pesos diarios en la mayor parte del país y de 440.87 pesos diarios en la Zona Libre de la Frontera Norte, lo que incluye Juárez.
Es evidente que la gente gana más que antes, 3.5 veces más y cinco veces más en Juárez, pero he aquí lo interesante e irrebatible, en el primer trimestre de este año, los salarios representaron 30.8 por ciento de la economía mexicana, un notable crecimiento de 4.1 puntos porcentuales respecto a 2018 cuando eran del 26.7%.
Incluso, de acuerdo con las Cuentas por Sectores Institucionales Trimestrales (CSIT), en enero-marzo las remuneraciones de los asalariados aumentaron 1.7 puntos porcentuales respecto al mismo periodo de 2025, cuando los salarios representaban 29.1 por ciento del producto interno bruto (PIB).
En contraparte, las ganancias empresariales en el país fueron equivalentes a 39.4 por ciento de la economía mexicana en el mismo periodo, si las comparamos con el primer trimestre de 2018, cuando esas mismas utilidades eran de 46.7% del PIB, lo que implica una disminución de 7.3 puntos porcentuales.
Es evidente que la distribución de la riqueza ha cambiado en los últimos ocho años, en beneficio de la población que recibe una remuneración por su trabajo.
Por otro lado, en ese mismo primer trimestre de 2026, el PIB de México fue de 35.5 billones de pesos corrientes. De este monto, 10.9 billones corresponden a las remuneraciones de los asalariados y 14 billones de pesos a las ganancias empresariales. Es decir, los hogares generaron 35 % del PIB,un avance de 0.6 puntos porcentuales respecto al mismo periodo del año pasado, mientas que las empresas contribuyeron con 43.5 por ciento del PIB del país, una contracción de 1.5 puntos respecto a enero-marzo de 2025.
Podría seguir con algunas otras cifras que hacen evidente que en 8 años se han dado buenos resultados pero ya habrá oportunidad, así que cierro, sí, si valió la pena…







