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INTERNACIONAL.- La inteligencia artificial llevó el diseño de motores de cohete a una forma que parece salida de un organismo vivo: sin líneas rectas, con conductos retorcidos y una compleja red interna de refrigeración. Lo más sorprendente es que el dispositivo no es una animación ni un concepto digital: fue fabricado en cobre, encendido y probado con éxito.
El motor fue desarrollado por la empresa de ingeniería computacional LEAP 71 mediante su modelo Noyron, capaz de generar diseños a partir de especificaciones físicas y de ingeniería. De acuerdo con la compañía, desde las especificaciones finales hasta la fabricación transcurrieron menos de dos semanas, mientras que una nueva iteración del diseño puede generarse en cuestión de minutos.
La geometría es una de las características que más llaman la atención. En lugar de las estructuras convencionales, el motor incorpora canales de refrigeración extremadamente complejos alrededor de la cámara de combustión. El diseño fue impreso en una aleación de cobre y posteriormente preparado para las pruebas por especialistas de la Universidad de Sheffield.
El funcionamiento lleva al límite las condiciones térmicas del motor: utiliza oxígeno líquido criogénico y queroseno como propelentes, mientras que la combustión genera temperaturas de miles de grados. La refrigeración regenerativa permite utilizar el flujo de combustible y estructuras internas para retirar calor de las zonas más expuestas, haciendo posible que un material como el cobre soporte las condiciones de operación.
Durante la prueba realizada en Reino Unido, el propulsor alcanzó 5 kilonewtons de empuje, equivalentes a unos 20 mil caballos de fuerza, y completó una prueba prolongada de combustión sin daños detectados posteriormente. El resultado demostró que una geometría generada algorítmicamente podía pasar de un modelo computacional a una pieza física funcional.
El caso abre una pregunta que va más allá de los cohetes: ¿qué ocurrirá cuando las máquinas comiencen a diseñar objetos cuya complejidad supere lo que un ingeniero puede imaginar o dibujar directamente?La apuesta de LEAP 71 es precisamente convertir las leyes de la física, la ingeniería y la fabricación en reglas computacionales capaces de producir máquinas que después puedan ser fabricadas y probadas en el mundo real.





