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Chihuahua.- El alcalde Marco Bonilla reconoció públicamente mantener una postura personal contraria al matrimonio igualitario, aunque aseguró que dicha posición no influye en sus decisiones como autoridad municipal, ya que su obligación es respetar y hacer cumplir las leyes vigentes.
Ante cuestionamientos sobre una entrevista previa en la que manifestó estar a favor de la vida y la familia, Bonilla sostuvo que debe distinguirse entre sus convicciones personales y el cargo que ocupa. Recordó que al asumir la Presidencia Municipal protestó cumplir y hacer cumplir la ley, por lo que, si el marco legal reconoce determinados derechos, no puede oponerse a ellos desde el Gobierno.
El edil también fue cuestionado sobre la posibilidad de que sus creencias personales puedan influir en decisiones políticas futuras. Al respecto, negó que exista ese riesgo y afirmó que los derechos humanos deben garantizarse independientemente de la orientación sexual de las personas.
Bonilla reconoció además que dentro de su administración trabajan personas homosexuales y lesbianas, y aseguró que su orientación sexual nunca ha sido un criterio para contratar o mantener a un colaborador. Señaló que lo que evalúa al contratar a una persona es que tenga las capacidades necesarias y compromiso con su trabajo.
El alcalde afirmó que respeta la vida personal de sus colaboradores y rechazó que sus convicciones religiosas o personales se traduzcan en discriminación desde el Ayuntamiento. Incluso sostuvo que mantiene relaciones de amistad con personas de distintas orientaciones sexuales.
Sin embargo, su declaración vuelve a colocar sobre la mesa la diferencia entre las convicciones personales de un funcionario y las obligaciones que adquiere al ejercer un cargo público. Bonilla insistió en que como persona puede mantener sus propias creencias, pero como alcalde debe sujetarse al marco legal y garantizar los derechos de todas las personas.
Finalmente, apeló a principios religiosos como el amor y la no discriminación, al señalar que nadie tiene derecho a juzgar la vida de otra persona. Aseguró que mientras esté al frente del Ayuntamiento no mezclará sus creencias personales con las decisiones relacionadas con el ejercicio de la función pública.




