
Chihuahua, Chih., El senador Mario Vázquez defendió la posibilidad de una alianza entre PAN y PRI rumbo a 2027, pero intentó marcar distancia de uno de los principales cuestionamientos que acompañan este tipo de acuerdos: el reparto de cargos y espacios de poder.
Vázquez aseguró que una alianza no debe construirse para “repartir cargos públicos”, sino para establecer responsabilidades electorales y metas comunes. Sin embargo, reconoció que, si la coalición gana, entonces sí tendría que discutirse qué espacios asumiría cada fuerza política.
El legislador planteó que esa distribución debería hacerse tomando en cuenta los votos obtenidos por cada partido y la “idoneidad” de los perfiles. Es decir, el reparto no desaparecería, sino que se definiría después de conocer el resultado electoral.
Vázquez incluso rechazó que los partidos lleguen a una negociación para decidir anticipadamente “qué le toca a cada quien”, una práctica que suele acompañar a las coaliciones políticas cuando se convierten en acuerdos para conservar o recuperar posiciones.
Para justificar la alianza, el senador recurrió al argumento de poner a Chihuahua por encima de los intereses partidistas y afirmó que el objetivo debe ser “salvar a Chihuahua”. No explicó, sin embargo, qué proyecto común tendrían PAN y PRI para el estado ni qué diferencias quedarían entre ambos partidos más allá de su intención de competir juntos.
El discurso también deja una pregunta sobre la mesa: si los cargos terminarán siendo parte de la negociación después de las elecciones, ¿qué garantiza que una eventual alianza no termine funcionando como un acuerdo de cuotas con otro nombre?
Mientras PAN y PRI buscan construir una ruta común rumbo a 2027, Vázquez intenta presentar el acuerdo como una suma de responsabilidades y no como un intercambio de posiciones. Pero la discusión sobre quién ocupará los espacios de poder sigue inevitablemente ligada al futuro de la coalición.
Reportero: Ángel Solís






