
Cruz y Andrea en sala de espera
En Morena ya no se trata de saber quién levantó la mano, porque eso quedó claro desde el 23 de junio, cuando Cruz Pérez Cuéllar y Andrea Chávez se registraron para disputar la Coordinación de Defensa de la Transformación en Chihuahua. La verdadera batalla está ahora en saber quién logró llegar mejor posicionado a la encuesta y a la negociación interna. Aunque oficialmente Morena no ha dicho que exista una decisión tomada, el escenario comienza a calentarse y Cruz llega con un elemento que no es menor: el respaldo público del Partido Verde, que incluso ha condicionado su alianza en Chihuahua a que el candidato sea el alcalde de Ciudad Juárez.
Andrea, por su parte, no está fuera del juego ni mucho menos. Tiene una estructura política propia, presencia nacional y respaldos dentro de Morena que han hecho de esta una disputa que lleva meses. De hecho, análisis recientes describen la contienda como una confrontación entre dos proyectos claramente diferenciados, Andrea con una fuerte proyección nacional y Cruz con una estructura territorial construida desde Ciudad Juárez y alianzas políticas más amplias.
Si Cruz termina siendo el coordinador, no sería correcto decir que la decisión estaba tomada desde ahora, pero tampoco sería extraño revisar después todas las señales que fueron apareciendo en el camino. El respaldo del Verde, su estructura territorial y los movimientos políticos alrededor de su proyecto son piezas que pesan. La definición, según el calendario reportado, está prácticamente encima; mientras tanto, Cruz y Andrea esperan. Y como suele ocurrir en Morena, el anuncio oficial será solamente el último capítulo de una negociación que seguramente lleva meses escribiéndose detrás de las puertas.
Dejan a los niños en segundo plano
Hay denuncias que no deberían llegar a los medios para que alguien voltee a verlas. La Estancia Infantil Municipal 474, ubicada en la colonia Revolución, enfrenta señalamientos por presuntas carencias que resultan particularmente delicadas cuando se habla de un espacio destinado al cuidado de niñas y niños, falta de jabón y papel higiénico, ausencia de productos adecuados para limpiar y desinfectar sábanas y colchonetas, así como problemas de climatización en salas donde permanecen más de 15 menores. Si estos señalamientos son ciertos, ¿quién está supervisando que las estancias infantiles municipales tengan lo mínimo indispensable para funcionar dignamente?
Y no solamente se habla de los menores. La denuncia también pone sobre la mesa las condiciones en las que trabaja el personal, con reportes de grupos que superarían los 20 niños bajo responsabilidad de una sola maestra, jornadas extendidas, turnos dobles y presuntos retrasos en el pago de salarios. Porque tampoco se puede exigir una atención adecuada cuando quienes tienen a su cargo el cuidado de los pequeños trabajan bajo presión, con sobrecarga y, según lo denunciado, sin recibir oportunamente el pago por su trabajo. Lo más preocupante es que, de acuerdo con quienes hicieron llegar el señalamiento, estas situaciones ya habrían sido comunicadas a personal administrativo y superiores sin que hasta ahora se observe una solución.
Aquí no se trata de condenar a una persona sin antes investigar, sino de exigir algo mucho más sencillo, que las autoridades hagan su trabajo y revisen. Si todo está en orden, que lo demuestren; y si existen deficiencias, que las corrijan antes de que ocurra un accidente o una situación que lamentar. Cuando se trata de menores, no debería ser necesario esperar una tragedia para recordar que el jabón, el agua, la limpieza, el aire acondicionado, el personal suficiente y las condiciones laborales dignas no son lujos, son parte de lo mínimo que debe garantizar una institución encargada de cuidar a nuestros niños. La infancia no puede convertirse en la parte del presupuesto que nadie quiere revisar.Si quieres, también puedo hacerla más fuerte y sarcástica, estilo columna política de La Raíz de Chihuahua, sin perder el cuidado periodístico.
El escaparate de Marco, “La universidad de las mujeres”
Hoy Marco Bonilla volvió a cortar el listón de uno de esos proyectos que en el discurso oficial parecen cambiarle la vida a medio Chihuahua. La Universidad de las Mujeres estrenó instalaciones en el segundo piso del Edificio Libertad, con una inversión municipal cercana a 400 mil pesos, dos aulas para 20 alumnas cada una, un centro de cómputo y un auditorio para 60 personas. Muy bonito el corte de listón, muy bonita la fotografía y muy bonito aquello de “cumplir promesas”; el pequeño detalle es que el proyecto ya venía funcionando desde 2025 y el propio Municipio presumía entonces una supuesta inversión social de 100 millones de pesos provenientes de fondos internacionales para beneficiar hasta a mil 800 mujeres.
Aquello que fue presentado como una “universidad” resulta ser, en la práctica, un programa educativo en línea que depende de alianzas con instituciones y proveedores educativos. El Municipio presume una oferta de 30 licenciaturas, 155 maestrías y 60 especialidades, pero ¿cuántos de esos programas tienen RVOE propio, quién expide exactamente cada título y bajo qué institución queda jurídicamente respaldado cada grado? El propio Gobierno Municipal ha tenido que precisar en sus promociones que determinados programas sí cuentan con RVOE, como la maestría en Robótica y Visión Artificial, mientras que otras opciones se manejan mediante convenios con instituciones educativas. No es un detalle menor, una cosa es anunciar “más de 200 opciones educativas” y otra muy distinta garantizar que cada estudiante tenga perfectamente claro qué institución le dará su título y qué validez oficial tiene el programa que está cursando.
Y luego está la cereza del pastel, el Municipio habla de una inversión social de más de 100 millones de pesos, pero buena parte del proyecto descansa en una organización llamada World Literacy Organization (WLO), presentada como el principal aliado internacional. Incluso se ha difundido que la WLO aporta más de cinco millones de dólares al proyecto; sin embargo, el ciudadano común merece saber con absoluta claridad de dónde salió ese dinero, bajo qué convenio, qué obligaciones tiene cada parte y cuánto dinero público ha terminado poniendo el Municipio. Porque si realmente estamos frente a una inversión histórica, como la presume el alcalde, no debería existir ningún problema en transparentar hasta el último peso, convenio y beneficio. Y si todo está tan bien como lo pintan, que enseñen los números. Porque una universidad no se vuelve universidad por ponerle un letrero, inaugurar oficinas y llenar un auditorio, se demuestra con la calidad de sus programas, la validez de sus títulos y, sobre todo, con resultados que puedan auditarse. Lo demás es propaganda con birrete.







