
Inzunza deja Morena
La salida de Enrique Inzunza de Morena no es un simple cambio de camiseta; en el Senado de la República, cada movimiento tiene consecuencias y puede modificar equilibrios, alianzas y posiciones. La separación del legislador obliga a Morena a reacomodar piezas y vuelve a poner sobre la mesa una realidad bastante conocida en la política mexicana, la lealtad partidista puede durar mientras coincidan los intereses.
La salida de Inzunza saca a la luz preguntas sobre su futuro político, sus posibles alianzas y el impacto que tendrá su decisión dentro de Morena. Mientras unos hablan de convicciones, otros seguramente ya están haciendo cuentas.
“El PAN no me va a traicionar”: Jáuregui lanza mensaje a los azules.
César Jáuregui salió a defender su relación con Acción Nacional y, en medio de los cuestionamientos sobre sus aspiraciones a la alcaldía de Chihuahua, dejó una frase que difícilmente pasó desapercibida: “El PAN no me va a traicionar”. El exfiscal recordó sus 43 años de militancia y aseguró que uno no abandona un partido simplemente porque algunas decisiones internas no le gusten.
Y aquí es donde aparece el ingrediente interesante. Maru Campos ha hablado de “traiciones” dentro de su administración y Jáuregui, junto con Rafa Loera, fue relacionado políticamente con aquel episodio. Al mismo tiempo, Santiago de la Peña mantiene su propia aspiración por la alcaldía y una cercanía evidente con el grupo de la gobernadora. ¿Quién está realmente en la mesa y quién está esperando afuera? Jáuregui presume 43 años de lealtad; otros tendrán que demostrar que cambiaron de partido por convicción y no simplemente porque cambiaron los vientos.
La UACH
Dos estudiantes de la Facultad de Derecho de la UACH presentaron un exhorto para solicitar mayor transparencia en los ingresos de la institución y mejores condiciones para los alumnos. Hasta ahí, una petición perfectamente válida dentro de una comunidad universitaria. El problema comenzó cuando se señaló que los jóvenes tienen relación con Morena y, de pronto, la discusión dejó de ser sobre las condiciones de la universidad para convertirse en una especie de examen político, “¿de qué partido eres?”. Como si las aulas, los baños y los bebederos funcionaran con ideología.
Y aquí sí vale la pena quitarle el maquillaje al asunto, si en Ciencias Políticas faltan bebederos y existen problemas con los aires acondicionados, si el estacionamiento parece paisaje lunar, si en Odontología se requiere agua para atender pacientes y en Derecho se denuncian problemas de higiene y falta de servicios básicos, ¿qué tiene que ver Morena con eso? Una carencia no se vuelve falsa porque quien la denuncia simpatice con determinado partido. La UACH debe responder con transparencia y soluciones, no con etiquetas políticas. Porque los estudiantes no están pidiendo una candidatura, están pidiendo condiciones dignas para estudiar. Y eso, hasta donde sabemos, todavía no tiene color partidista.







