
Seguramente, dado el actual contexto político aquí en Chihuahua, hemos vuelto a escuchar hablar de un concepto y de una idea, que es y debe ser siempre, el soporte fundamental de una nación, la soberanía nacional.
En lo personal, lo primero que viene a mi mente al pensar en la soberanía nacional es el presidente Benito Juárez y quizá su frase más celebre, que dijo cuando se restauró la República en México en el año 1867: “Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz.”
Se que muchos, o tal vez todas o todos la escuchamos por primera vez en la primaria en algunas de nuestras lecciones de historia o civismo, o emocionados en alguno de los merecidos homenajes a unos de los mejores presidentes de México.
En aquellos años, algunos ya, yo entendía esa frase como una lección de ética y/o de moral, algo así como no molestes a los demás, no le hagas daño a los demás si quieres vivir en paz y la paz es algo que se construye.
Obviamente después entendí que esa frase era más profunda y si bien tiene que ver con lo que en aquellos años este servidor entendía, su significado trae consigo que la paz no se alcanza mediante la imposición o la violencia, sino mediante el respeto a los derechos ajenos. Lo cual aplica tanto a las relaciones entre personas como a las relaciones entre países.
En resumen, cada individuo y cada nación tiene derecho a autogobernarse y autodeterminarse, y la convivencia pacífica depende de reconocer y respetar esa libertad.
Tal vez se piense en que es hasta romántico o utópico pensar que lo anterior es posible, pero bueno ya alguien dijo que las utopías sirven justo para eso para poder avanzar hacia adelante en la dirección correcta.
Ahora bien, según la Constitución Política en México,en sus artículos 39, 40 y 41, la Soberanía reside “esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste”. También abunda que “el pueblo ejerce su soberanía por medio de los Poderes de la Unión, en los casos de la competencia de éstos, y por los de los Estados y la Ciudad de México, en lo que toca a sus regímenes interiores, en los términos respectivamente establecidos por la Constitución Federal y las particulares de cada Estado y de la Ciudad de México”.
Cierro citando el ya referido artículo 40 de nuestra Constitución: “El pueblo de México, bajo ninguna circunstancia, aceptará intervenciones, intromisiones o cualquier otro acto desde el extranjero, que sea lesivo de la integridad, independencia y soberanía de la Nación, tales como golpes de Estado, injerencias en elecciones o la violación del territorio mexicano, sea ésta por tierra, agua, mar o espacio aéreo”
p.d. Seré breve. Defendamos la soberanía nacional.







