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Chihuahua, Chih., La investigación federal por el operativo en el que se detectó un narcolaboratorio dio un giro clave. Ya no se trata solo de señalamientos, sino de comprobar qué ocurrió realmente.
Con el citatorio a decenas de funcionarios, el proceso entra en una etapa donde las versiones deberán sostenerse frente a otros elementos de prueba. Es ahí donde se empieza a construir, o a desmoronar, la historia de lo sucedido.
El foco está en aclarar uno de los puntos más sensibles, la presencia de agentes extranjeros y las condiciones en las que habrían participado. No basta con saber si estuvieron ahí, sino cómo, bajo qué autorización y con qué funciones.
En este momento, las declaraciones de quienes estuvieron involucrados se vuelven una pieza importante, pero no definitiva. La investigación no se limita a lo que se diga, sino a lo que pueda comprobarse.
Bajo esta lógica, Cuauhtémoc Estrada planteó que los citatorios forman parte de una fase necesaria para contrastar versiones, aunque advirtió que el proceso no puede depender únicamente de testimonios.
El legislador reconoció que existe inquietud sobre la posibilidad de que se construyan narrativas convenientes, pero sostuvo que las autoridades cuentan con mecanismos para cruzar información y evitar que la investigación se reduzca a acuerdos entre versiones.
La clave será cómo se integren los distintos elementos de prueba. Declaraciones, evidencia y contexto deberán coincidir para determinar si hubo irregularidades y, en su caso, responsabilidades.
Más allá del operativo, el caso ha abierto un debate sobre los límites de la cooperación en seguridad y la forma en que se permite, o no, la presencia de actores extranjeros en el país.
Por ahora, la investigación entra en su etapa más delicada, aquella donde ya no basta con lo que se dice, sino con lo que se puede demostrar.
Reportera: Ana Palma.





