
Ciudad de México., La reciente captura del contralmirante Fernando Farías Laguna ha reavivado un caso clave dentro de la Secretaría de Marina relacionado con una presunta red de contrabando de hidrocarburos y corrupción en aduanas marítimas, así como el asesinato de un mando naval que denunció estos hechos.
Se trata de Fernando Rubén Guerrero Alcántar, quien antes de ser asesinado en noviembre de 2024 en Colima, expuso la existencia de una estructura de corrupción que involucraría a mandos navales, empresarios y autoridades vinculadas al tráfico ilegal de combustible.
De acuerdo con la información revelada, Guerrero Alcántar fue comisionado en enero de 2021 a labores en aduanas marítimas, poco después de que estas quedaran bajo control de las Fuerzas Armadas. Durante su encargo, detectó un esquema irregular que inicialmente interpretó como recursos para operación, pero que posteriormente identificó como sobornos relacionados con el ingreso ilícito de hidrocarburos sin el pago de impuestos.
El mando naval documentó sus hallazgos y los presentó directamente al entonces secretario de Marina, Rafael Ojeda Durán, a través de un audio en el que detalló el funcionamiento de esta red de corrupción, la cual habría generado ganancias millonarias mediante prácticas ilegales.
Este caso ha sido señalado como un ejemplo del riesgo que enfrentan quienes denuncian estructuras delictivas de alto nivel, ya que Guerrero Alcántar fue asesinado meses después de hacer públicas sus acusaciones.
La detención de Farías Laguna, señalado por presuntos vínculos con actividades de contrabando de hidrocarburos, vuelve a colocar bajo escrutinio estos hechos y la posible conexión con redes más amplias dentro del sistema de aduanas y seguridad marítima en México.







