
EL PUENTE: En Chihuahua pasa algo que ya no sorprende, pero sí debería preocupar. Un compañero periodista fue al cruce de Avenida de las Industrias y Vialidad Los Nogales y confirmó lo que parecía rumor, parte de la estructura del puente en construcción fue derribada. No hay explicación clara. No se sabe si fue error, ajuste técnico o cambio de último momento. Pero lo que sí se sabe es que eso cuesta. Y cuesta caro.
Porque en obra pública no existe el “borrón y cuenta nueva”. Cada columna que se levanta, cada trabe que se coloca y luego se tira, se paga con dinero público. Y aquí es donde el tema deja de ser técnico y se vuelve político. ¿Cuánto nos va a costar corregir lo ya construido? Esa pregunta sigue sin respuesta.
Y no es paranoia, es antecedente. En proyectos impulsados por el alcalde Marco Bonilla ya se han registrado sobrecostos cercanos a 191 millones de pesos, lo que representó incrementos de hasta 45% sobre lo presupuestado. O sea, casi la mitad más de lo que originalmente se dijo que costaría. Así de simple.
Entonces, cuando hoy vemos que una parte del puente se derriba, el problema no es solo el tráfico o el retraso. Es el precedente. Es saber que cada “ajuste” puede inflar la factura final. Es entender que lo que empieza como una corrección técnica puede terminar como otro caso de sobrecosto que nadie explica.
El puente se vende como solución de movilidad. Pero en el camino ya carga otro peso dudas, opacidad y decisiones que no terminan de aclararse. Y mientras la obra sigue avanzando y retrocediendo la pregunta sigue ahí, cada vez más incómoda y más cara
¿cuánto nos va a costar este puente al final?
PAPAS : En la política local ya no se reparten promesas, ahora se reparten papas. La diputada Carla Rivas decidió cambiar el discurso por costales y se lanzó al sur de la ciudad con una trocada cargada, lista para hacer “gestión social” al ritmo de Valentín Elizalde. Sí, literal entregando apoyos mientras suena “La Papa”. Surreal, pero real.
La escena parece sacada de campaña, pero con más producción, pick ups, jóvenes del equipo, costales en mano y una narrativa muy clara hay que hacerse ver en territorio. Porque si algo queda claro es que, rumbo al 2027, aunque no haya reelección, nadie quiere quedarse fuera del juego.
El detalle incómodo es que esto no es nuevo. Hace semanas ya se habían visto apoyos similares pero en versión bolsitas. Ahora evolucionó el asunto, costales completos, logística incluida y mensaje directo. La pregunta no es si ayuda, sino qué tanto resuelve y qué tanto posiciona.
Mientras tanto, el Distrito 16 se convierte en botín político. Varios ya lo están viendo como siguiente jugada, aunque todo apunta a que el grupo de los Rivas no piensa soltarlo fácil. Menos cuando la apuesta de fondo es clara, alinearse al proyecto de Marco Bonilla.
Al final, la imagen queda en lugar de soluciones estructurales, una política que sigue operando a base de entregas simbólicas.
QUE SEAN 15: La regidora Rosa Isela Martínez Díaz dejó ver un giro en su postura y reconoció que sí es viable reducir el número de regidores en el Cabildo, siempre y cuando no se afecte la gobernabilidad del Ayuntamiento.
La edil planteó que un órgano más compacto alrededor de 15 integrantes podría ser más eficiente, especialmente ante la realidad actual donde no todas las comisiones operan con la misma carga de trabajo. En otras palabras menos sillas pero mejor distribuidas.
El cambio de discurso no es menor. La discusión sobre el tamaño del Cabildo ha estado sobre la mesa desde hace tiempo, pero ahora empieza a tomar forma desde dentro, lo que abre la puerta a una eventual reconfiguración política en la capital.
Sin embargo, el planteamiento también deja preguntas, ¿se trata de eficiencia real o de ajustes políticos rumbo a lo que viene (2027)? Porque reducir espacios en Cabildo no solo implica ahorro también redefine el reparto de poder.







