México., México continúa mostrando un bajo desempeño en la lucha contra la corrupción según el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2025, elaborado por la organización Transparencia Internacional. En la más reciente evaluación el país obtuvo una puntuación de 27 puntos en una escala de cero a 100, donde cero representa el nivel más alto de corrupción y 100 el más bajo, lo que lo ubicó en el lugar 141 de 182 países evaluados.
Aunque este resultado significa un punto más que en la edición anterior, la mejora fue insuficiente para superar los desafíos estructurales en la percepción de integridad pública y, en algunos casos, provocó un descenso en el ranking global. El IPC 2025 refleja que la corrupción sigue siendo un problema arraigado que afecta la vida cotidiana y la confianza en las instituciones públicas.
El informe de Transparencia Internacional señaló que la persistencia de redes complejas de corrupción, como prácticas identificadas por analistas como “huachicol fiscal”, han generado pérdidas económicas considerables y dificultan el combate eficaz a la corrupción. Además se destacan elevados índices de extorsión que afectan especialmente a micro y pequeñas empresas, así como la percepción de corrupción o extorsión por parte de autoridades policiales entre un alto porcentaje de la población.
Otra dimensión crítica es la baja tasa de sanción de casos de corrupción administrativa y penal. Según organismos especializados, solo una pequeña fracción de investigaciones concluyen con sanciones efectivas, mientras que casos emblemáticos de presunta corrupción han enfrentado retrasos o resoluciones limitadas. Esta situación contribuye a la percepción de impunidad y al rezago en el fortalecimiento de la transparencia.
En el contexto internacional, México sigue en uno de los niveles más bajos de percepción de corrupción entre los países evaluados, tanto globalmente como dentro de grupos económicos como la OCDE y el G20. A nivel regional de América Latina, se ubica por encima de algunas naciones con puntajes inferiores, pero por debajo de Brasil y Chile, reflejando un estancamiento en esfuerzos de combate a la corrupción.
