Estados Unidos., El presidente de Estados Unidos Donald Trump ha reiterado durante meses que un ataque contra Venezuela ocurrirá pronto, una advertencia que ha sido acompañada por una amplia demostración de fuerza militar en la región. Esta estrategia ha elevado la tensión y mantiene a Caracas bajo una presión constante tanto en el plano político como en el económico.
La presencia estadounidense incluye alrededor de 15 mil soldados y más de una docena de buques de guerra desplegados en el Caribe. A ello se suman al menos 12 ataques contra presuntas embarcaciones vinculadas al narcotráfico, acciones que Washington ha presentado como parte de un esfuerzo para frenar actividades ilegales en la zona.
En este contexto la semana pasada Estados Unidos confiscó un petrolero cargado con crudo venezolano frente a las costas del país. Este hecho fue seguido por un nuevo anuncio del mandatario estadounidense quien informó sobre un bloqueo total y completo a los tanqueros sancionados que entren o salgan de Venezuela, lo que incrementa la presión económica sobre el gobierno venezolano.
La administración de Trump ha justificado estas operaciones marítimas como una medida para contener el flujo ilegal de drogas y migrantes provenientes de Venezuela. Sin embargo las acciones y el discurso han reforzado un escenario de confrontación que mantiene en alerta a la región y profundiza el aislamiento económico del país sudamericano.
